Bienvenidos a Vivir y Aprender Distinto
| Bienvenidos. Esta es mi familia. |
Hola! Soy Ana… y con mi familia hemos elegido seguir el camino menos transitado. ¿A qué me refiero? Somos una familia que estamos construyendo nuestra vida fuera de lo tradicional… es decir, trabajamos negocios no tradicionales en donde construimos ingresos pasivos que nos permiten tener libertad y elegimos un camino diferente para la educación de nuestras hijas. Básicamente, elegimos seguir sus intereses y que vayan aprendiendo según lo que vayan necesitando en el camino. Elegimos que ellas encuentren lo que verdaderamente les apasiona y brinden al mundo el don que ellas traen dentro para compartir. El sistema educativo tradicional nos enseña a obedecer y a hacer lo que nos dicen para obtener reconocimiento exterior. Esto nos lleva a llegar a la edad adulta a veces sin tener claridad sobre quiénes somos y qué es lo que verdaderamente nos gusta hacer. Incluso muchas veces no llegamos a descubrir para qué somos realmente buenos, dónde están nuestros talentos o cuales son los dones que viven dentro de nosotros para dar al mundo.
Nosotros consideramos que hay alternativas para vivir y para
aprender en el mundo. Después de leer muchos libros, conocer muchas personas y
escuchar diferentes perspectivas de la vida, nos dimos cuenta que habían otros
caminos para realmente VIVIR la vida y no solo sobrevivir. Así que empezamos a
cambiar, trabajar distinto y enfocarnos en disfrutar de nuestra vida.
Desde siempre hemos cuestionado el sistema educativo tradicional, ya que no permite a los niños ser quién verdaderamente son. Básicamente, ese sistema busca que todos los niños entren en un mismo molde, que aprendan las mismas cosas y de la misma forma, que piensen igual y no cuestionen nada, que obedezcan y sigan órdenes, que salgan todos preparados para ser unos “excelentes empleados” que se amolden en la sociedad y que trabajen para alguien más. Claro, hay escuelas que dicen que están formando emprendedores y personas que piensan diferente, pero no se dan cuenta que siguiendo el sistema educativo tradicional eso es prácticamente imposible. No se ponen a revisar que la forma en que están separando el aprendizaje en materias y esperando que todos los alumnos cumplan ciertos estándares, están asegurando una desconexión total de los niños de la vida en sí y de su ser esencial. Eso quiere decir, que los dones que todos los niños traen (porque todos tienen dones extraordinarios) se duermen por completo y lo que hacen es formar maquinitas que cuando salen del colegio, no saben ni lo que quieren ni cómo obtenerlo. Llegan a formar personas que no les gusta aprender porque relacionan el aprendizaje con materias, notas, competencia, fracaso, comparación, memorización, exámenes, etc. Todo eso no es aprendizaje. Todo eso mata el amor por aprender y si alguien pierde el amor por aprender lo pierde todo.
Nosotros queremos algo
diferente para nuestras hijas. Queremos que nuestras hijas mantengan ese amor
por aprender y esa luz que traen dentro para enseñar al mundo. Así que elegimos
que ellas sean responsables de su propia educación. Es decir, que ellas elijan
que aprender y, sobre todo, que aprendan a aprender, a hacer y sobre todo a ser.
Que aprendan por su cuenta lo que necesiten y lo que les gusta, por supuesto
que con nuestro apoyo y acompañamiento, y que se ocupen de jugar y descubrir el
mundo a su ritmo, según lo que les vaya interesando y que vayan aprendiendo lo
que sea necesario con nuestra ayuda. Porqué el aprendizaje que tiene un fin
queda para la vida y nutre el alma. Los aprendizajes superficiales que se dan
en la educación tradicional no son los que realmente van a formar a la persona.
La persona está completa desde el momento que nace… nuestro trabajo es
exponerlo a todo aquello que puede despertar un interés en ellos y enriquecerlo
a través del aprendizaje y de guiarlos en el camino. Muchos dirán que eso es lo
que se hace en la educación tradicional, pero eso deja de funcionar cuando se
le obliga a los niños a cumplir con todas las materias por igual y no tener
derecho a elegir enfocarse en aquello que realmente les llama la atención. Los
niños no tienen esa oportunidad, al contrario… si les gusta el arte y son
maravillosos para eso, pero no son tan buenos en matemáticas, se les pone
refuerzo de matemáticas en vez de reforzar su amor por el arte. Ese tipo de
decisiones son las que muchas veces frustran a los niños y les daña su
autoestima, ya que llegan a pensar que no sirven para algo, cuando realmente
nacieron para algo completamente diferente.
En fin, nosotros elegimos por todas esas razones, y muchas otras, un camino diferente que está lleno de retos, pero que sabemos que es el correcto para nuestra familia. Abrimos los ojos y vimos que hay otra forma de vivir, otra forma de aprender, otra forma de hacer las cosas y cuyos resultados son igual o incluso más maravillosos que seguir una vida tradicional. En este blog quiero compartir esta aventura para que otras personas que quieran vivir y educar a sus hijos de forma diferente, puedan relacionarse y darse cuenta que sí es posible vivir y aprender distinto para tener la vida que tú desees para tu familia.
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